La devoción al Santísimo Cristo del Consuelo

La devoción a Cristo crucificado en la Iglesia de San Benito de Valladolid viene de los últimos años del siglo XIX. En una de las capillas de la iglesia se encontró en 1892, por los terciarios carmelitas que lograron reabrir la iglesia al culto, un crucifijo tirado y con un brazo roto.

Restaurado el desperfecto, se puso a veneración de los fieles. Francisco de Cossío y Agapito Revilla, al visitar el templo en el que se hallaba buena parte de las plataformas con los pasos que saldrían por vez primera en el viernes santo de 1920, se dieron cuenta de que aquel Cristo roto era el que había rematado el calvario del retablo de San Benito, obra de Alonso Berruguete.

El prior de San Benito no pudo evitar que se trasladase la talla al museo. En el libro de acta de los terciarios se lee: “El día 31 de julio de este año de 1923 fue trasladado al Museo Provincial, por haber sido reclamado por la Dirección del mismo, la imagen del Crucifijo grande que encontró abandonada la Venerable Orden Tercera cuando vino a San Benito el año de 1892. Se le tenía en gran estima y veneración, y causó mucho sentimiento su traslado. Dejaron otro crucifijo a cambio, pero no es el mismo. El crucifijo reclamado y llevado al Museo era el que formaba el Calvario, o remate, del antiguo retablo del altar mayor de esta iglesia construido por Alonso Berruguete el año 1532”.
A cambio del crucifijo de Alonso de Berruguete se dio otro de buena calidad, obra de Gregorio Fernández, que en enero de 1923 se puso como remate del retablo que, procedente de la catedral, acababa de llegar a San Benito.

En 1941 el prior de San Benito, Padre José Gabriel, y para que no se perdiese la devoción a Cristo crucificado habilitó una de las capillas para un Cristo nuevo, adquirido en unos almacenes de Madrid y de escayola (1941). Desde 1944 se celebraron en su honor triduos coincidentes con la semana de pasión. Desde el principio fue conocido como Cristo del Consuelo. Era expresivo, y a pesar de no ser una obra de arte, la devoción popular se manifestó de tal forma, que besos y contactos le desgastaron el pie, que hubo que cubrir con una plancha de plata para evitar el deterioro progresivo.

Pasados los años, en 1972, con motivo de la restauración interior de la iglesia de San Benito, se sustituyó esta imagen, que se trasladó a la iglesia del Carmen de Palencia, por la del remate del retablo el Crucifijo de Gregorio Fernández, que es la que hoy es venerada fervientemente por los vallisoletanos que le visitan y le rezan en su capilla.

El profesor Juan José Martín González describe la imagen del Cristo del Consuelo: “Mide 1,26 metros. Cuerpo muy esbelto. Presenta corona de espinas labrada en la misma madera. Una de las espinas atraviesa la ceja izquierda. El paño de pureza es reducido, formando nudo en la izquierda. Los pliegues son suaves. Por estos detalles se puede pensar en una cronología muy temprana. Está trabajada con criterio académico, con suavidad exquisita, sobre todo en las extremidades inferiores. La sensibilidad de Fernández por el desnudo está patente, ya que el paño de pureza en un costado no hace sino subrayar como fondo el perfil del muslo. Espléndida policromía, muy oscurecida. Ojos casi cerrados. Una finísima herida en el costado; leves regueros de sangre. Especialmente valorados los amoratamientos de las rodillas y los pies”. La imagen invita a una contemplación próxima.

Desde que la Cofradía del Santo Sepulcro nació se hizo cargo de los cultos del Cristo del Consuelo. Ya en 1946 celebró el triduo mencionado con toda solemnidad, y a partir de entonces no ha dejado de hacerlo. En la actualidad, todos los viernes de cuaresma, a las ocho y media de la tarde, celebra el víacrucis. El Viernes Santo, a media tarde tiene un acto penitencial. Desde 1980 viene organizando la Peregrinación del Consuelo, que sale de San Benito el Miércoles Santo a las doce de la noche, y que entre silencios y redobles de tambor, camina por las calles meditando el víacrucis. Con motivo de los 50 años de la fundación de la Cofradía del Santo Sepulcro la imagen del Cristo del Con suelo salió a la calle en la Peregrinación del Consuelo, portada, desde entonces, a hombros por los cofrades del Santo Sepulcro, siendo acompañada por numerosos fieles.