El Santo Sepulcro
Paso titular de la Cofradía · «Los Durmientes» · Siglos XVI-XVII · Viernes Santo y Domingo de Resurrección

Un paso con más de cuatro siglos de historia
El Santo Sepulcro, conocido popularmente como «Los Durmientes» por los cuatro soldados romanos que duermen mientras custodian el Sepulcro, es uno de los pasos históricos de la Semana Santa de Valladolid. Fue elaborado para la Cofradía Penitencial de las Angustias, de cuya iglesia procede, y ya en 1618 se cita un grupo homónimo desfilando en la Semana Santa vallisoletana. Curiosamente, el escultor Alonso de Rozas era alcalde de aquella cofradía, y entregó las figuras de los soldados para quedar eximido de las ocupaciones del cargo.
La historia del conjunto está marcada por las vicisitudes: el Viernes Santo de 1696, estando los pasos depositados en San Pablo, el paso del Sepulcro se hundió y los dos ángeles originales quedaron hechos pedazos. José de Rozas, hijo de Alonso, se comprometió a tallar unos nuevos «en la misma conformidad que están los que tenía el paso». En 1728 el conjunto fue restaurado en su policromía por Manuel de Toro. Tras la desamortización del siglo XIX el paso se disgregó: en 1871 el Cristo y los ángeles fueron depositados en la iglesia de San Esteban, mientras los soldados permanecían en el Museo. El conjunto no volvió a desfilar completo hasta 1945, cuando el decreto de erección de nuestra Cofradía le encomendó asociarlo en la procesión general del Viernes Santo. Fuera de la Semana Santa, el paso se conserva en el Museo Nacional de Escultura.
Las siete figuras y la urna
La urnaAtribuida a Juan de Ávila, hacia 1599, es la pieza más antigua del conjunto. Elegante hornacina de factura clásica, con columnas de orden toscano y arcos de medio punto que permiten contemplar al Cristo yacente en su interior.
El Cristo yacenteAtribuido a José de Rozas (hacia 1696), inspirado directamente en los modelos de Gregorio Fernández, cuya huella marca toda la imaginería castellana del momento.
Los cuatro soldados durmientesObra de Alonso de Rozas (1674-1679), pintados por Diego de Avendaño. Representan a la guardia enviada por Pilatos para custodiar el sepulcro, según relata el evangelio de San Mateo. Tallados a tamaño natural y con gran realismo, aparecen sentados, rendidos por un profundo sueño, con coraza decorada con medallones, casco, calzones y lanzas apoyadas en el cuerpo. Ellos dan al paso su sobrenombre.
Los dos ángelesSalidos de la gubia de José de Rozas en 1696, en sustitución de los primitivos, destruidos aquel Viernes Santo. Custodian el sepulcro de pie, a la cabeza y a los pies del Cristo, mirando hacia el exterior.
La carroza y los enseres
En los primeros años de la Cofradía, la situación económica no permitía la adquisición de una carroza, por lo que las figuras hubieron de montarse sobre una sencilla plataforma de camión. En 1953 se instaló la urna en el pedestal actual, y el 19 de abril de 1957 se bendijo la carroza actual, obra del escultor y cofrade Francisco Sánchez Medina, costeada por la Cofradía y realizada en madera de cedro, mármol y bronce, que encaja perfectamente con el sepulcro salido del taller de los Rozas. En 1963 se adquirieron los candelabros de bronce, de 25 kilos cada uno, que acompañan la parte baja del sepulcro; los anteriores, más pequeños, pasaron a las cuatro esquinas del pedestal. Desde 1962, los cofrades alumbran el Viernes Santo con velas.
Culto y procesión
El Santo Sepulcro procesiona cada Viernes Santo en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, en la que la Cofradía desfila con su paso titular. Ante él se celebra además el triduo anual que ya recogía el primer reglamento de la hermandad, cuyo fin principal era «dar culto al Señor muerto por nosotros y sepultado durante tres días en el seno de la tierra».
El Sepulcro vacío del Domingo de Resurrección
La mañana del Domingo de Resurrección, el paso vuelve a las calles transformado en el signo más elocuente de la fe cristiana: el Sepulcro procesiona vacío, sin la imagen del Cristo yacente, con el sudario blanco bordeando la urna, proclamando que el Señor ha resucitado. Desde 1961, la Cofradía participa así en la procesión del Encuentro, acompañando al Sepulcro vacío y a la Virgen de la Alegría hasta la Plaza Mayor, donde tiene lugar el Encuentro con Jesús Resucitado, entre el vuelo de las campanas y la suelta de palomas. Ese día los cofrades desfilan sin capirote, mostrando el rostro, y las hermanas de devoción visten mantilla blanca en señal de alegría.

Una seña de identidad única: nuestra Cofradía es la única de España que procesiona un sepulcro vacío, representación del misterio de la Resurrección del Señor.
Conoce las demás imágenes de la Cofradía: el Santísimo Cristo del Consuelo, la Virgen de la Alegría y el Cristo Yacente. O descubre a sus imagineros.