El Santísimo Cristo del Consuelo
Gregorio Fernández, hacia 1610 · Capilla de los Butrón · Peregrinación del Consuelo, Miércoles Santo

La imagen
El Santísimo Cristo del Consuelo es una talla de Cristo crucificado obra de Gregorio Fernández, realizada hacia 1610, en los años tempranos del maestro gallego que marcaría para siempre la imaginería castellana. De tamaño inferior al natural, destaca por su sobriedad y elegancia: un cuerpo muy esbelto, con la corona de espinas labrada en la propia madera —una de cuyas espinas atraviesa la ceja izquierda— y un reducido paño de pureza de pliegues suaves, anudado sobre la pierna izquierda.
«Mide 1,26 metros. Cuerpo muy esbelto. Presenta corona de espinas labrada en la misma madera. […] Está trabajada con criterio académico, con suavidad exquisita, sobre todo en las extremidades inferiores», con una «espléndida policromía, muy oscurecida».
Profesor Juan José Martín González
La historia de una devoción
La advocación del Consuelo en San Benito tiene una historia singular. En los años veinte del pasado siglo, el crucifijo de Alonso de Berruguete que remataba el Calvario del antiguo retablo mayor fue reclamado para el Museo, y a cambio la iglesia recibió un crucifijo de Gregorio Fernández, que en 1923 se colocó como remate del nuevo retablo. Para acercar la devoción al pueblo, en 1941 el prior habilitó una capilla con una imagen nueva de Cristo crucificado, que desde 1944 recibió triduos en la semana de Pasión y fue conocida desde el principio como Cristo del Consuelo, quedando instalada en la capilla de los Butrón en 1948.
Finalmente, en 1972, con motivo de la restauración interior del templo, se bajó del retablo el Crucifijo de Gregorio Fernández para ocupar su lugar en la capilla. Es la imagen que hoy veneran fervientemente los vallisoletanos, y a la que nuestra Cofradía rinde culto desde su nacimiento: ya en 1946 celebró ante ella con toda solemnidad el triduo anterior a la Semana Santa, y no ha dejado de hacerlo ininterrumpidamente. En 1949 quedó además instituida la devoción de los Treinta y tres Credos, venerando la muerte del Señor cada Viernes Santo con un solemne Vía Crucis por el templo y el Sermón de la Pasión, tradición que sigue viva en nuestros días.
Tal fue el arraigo de esta devoción que, en 1994, la Cofradía incorporó oficialmente la advocación a su nombre, pasando a denominarse del Santo Sepulcro y del Santísimo Cristo del Consuelo.
La capilla de los Butrón
El Cristo del Consuelo preside la capilla del licenciado Francisco Butrón —antigua capilla de los Daza—, en el lado del Evangelio de la iglesia de San Benito el Real, un espacio que en el pasado acogió también al Santísimo Cristo de la Luz, del mismo autor. La capilla, que conserva una reja pintada por Pedro de Oña en 1592, es la sede canónica de la Cofradía, y en ella se veneran junto al Cristo la Virgen de la Alegría y el Cristo Yacente. La Cofradía vela por ella y la ha hermoseado con frecuencia sin escatimar cuidados.
La Peregrinación del Consuelo
Cuando las campanas de San Benito anuncian la medianoche del Miércoles Santo, comienza la Peregrinación del Consuelo, una de las procesiones más íntimas y emocionantes de la Semana Santa vallisoletana, que la Cofradía organiza desde 1980. El Cristo del Consuelo sale portado a hombros por los cofrades en un ambiente de profundo recogimiento, rezando el Vía Crucis por las calles del casco histórico —la Plaza de la Rinconada, Platerías, Expósitos, Santo Domingo de Guzmán—, en un silencio solo roto por el redoble de dos tambores que marcan el paso. Aunque la peregrinación se celebraba desde 1980 con imágenes cedidas, desde 1995 procesiona la propia talla de Gregorio Fernández.
¿Sabías que…? La imagen que hoy veneramos como Cristo del Consuelo presidió durante medio siglo, desde lo alto del retablo mayor, la iglesia de San Benito, hasta que en 1972 bajó a la capilla de los Butrón para estar más cerca de sus fieles.
Conoce las demás imágenes de la Cofradía: el Santo Sepulcro, la Virgen de la Alegría y el Cristo Yacente. O descubre la figura de Gregorio Fernández.